Estás en casa, paseando de un lado a otro por el salón, con el teléfono pegado a la oreja. Las barras de cobertura se ven bien, estás cerca del router y, aun así, la voz de tu madre se corta cada tres segundos. Hace un momento la has oído decir: «los resultados han llegado y…» y luego, silencio. Te quedas helado, miras la pantalla y aparece ese mensaje temido: llamada fallida.
Vuelves a llamar, te acercas a la ventana, luego al pasillo y después a la cocina, como si fuera un extraño ritual de caza de señal. Todo debería funcionar. Wi‑Fi potente, cobertura móvil decente, teléfono moderno.
Ahí es cuando se te cuela un pensamiento molesto: quizá el problema no sea la red en absoluto. Quizá sea una función diminuta que ni recuerdas haber activado.
Cuando las «llamadas por Wi‑Fi» arruinan en silencio tus llamadas en casa
Las llamadas por Wi‑Fi suenan ideales sobre el papel. Tu móvil utiliza el internet de casa para hacer llamadas en lugar de depender solo de la red móvil, así que se supone que obtienes un sonido más claro y menos cortes, especialmente en interiores. A mucha gente, de hecho, le funciona.
Pero dentro de tu propia casa, con Wi‑Fi irregular en algunas habitaciones y cobertura móvil floja en otras, puede convertirse en un tira y afloja. Tu teléfono no deja de alternar entre Wi‑Fi y la señal móvil, intentando adivinar cuál es mejor a cada paso que das.
Imagina esto: empiezas una llamada en el salón, justo al lado del router, con llamadas por Wi‑Fi activadas. Se oye perfecto. Te vas al dormitorio a por un cargador y, de repente, tu voz suena robótica al otro lado.
Tu móvil detecta que el Wi‑Fi empeora y se apoya más en 4G o 5G. Luego vuelves a moverte, el Wi‑Fi mejora y el dispositivo cambia otra vez. Cada vaivén es pequeño, pero la llamada tiene que renegociarse en segundo plano. Ahí aparecen esos microcortes, ecos o caídas completas que te dan ganas de lanzar el teléfono al sofá.
Este baile es especialmente caótico en los hogares modernos. Paredes gruesas, estructuras metálicas, redes de vecinos que se solapan con la tuya: tu Wi‑Fi no es tan estable como sugiere el icono. A la vez, la cobertura móvil en interior puede fluctuar una o dos barras según dónde te coloques.
Así que tu teléfono toma microdecisiones constantemente, segundo a segundo. ¿Wi‑Fi o 4G? ¿Mantener o cambiar? Esas decisiones no se ven, pero las notas como frases entrecortadas, retrasos raros o cuando la otra persona deja de oírte de repente. Tu llamada no falla porque no haya señal; falla porque tu móvil intenta ser demasiado listo.
Por qué desactivar las llamadas por Wi‑Fi puede «arreglar» de repente tu casa
La prueba más simple es brutalmente directa: desactiva las llamadas por Wi‑Fi y observa qué pasa durante uno o dos días. Tanto en iPhone como en Android, la opción suele estar en los ajustes de datos móviles o de red móvil. Dos toques, listo.
Lo que haces es obligar al teléfono a decidirse. Nada de cambios a mitad de frase. Si la red móvil es decente en tu casa, mucha gente nota al instante menos cortes, un audio más constante y menos momentos de «¿hola? ¿hola? ¿sigues ahí?».
Muchos caemos en la misma trampa: cambiamos de móvil, vemos las llamadas por Wi‑Fi como un extra moderno, las activamos una vez y luego nos olvidamos de que existen. Meses después, empezamos a quejarnos de que en casa las llamadas van peor que en la calle.
Hablé con una lectora que se tiró semanas discutiendo con su operador hasta que se dio cuenta de que el interruptor de «llamadas por Wi‑Fi» se había activado por defecto tras una actualización. Lo desactivó y, de un día para otro, sus llamadas desde el sofá dejaron de caerse. Sin reiniciar el router. Sin SIM nueva. Solo un ajuste oculto que intentaba «ayudar» con demasiado entusiasmo.
A nivel técnico, la voz por Wi‑Fi es extremadamente sensible a pequeñas interrupciones. Alguien empieza una descarga grande de Netflix en la habitación de al lado, los niños se meten en un juego online o el router se queda colgado un instante, y la calidad de la llamada se desploma. Entonces el móvil intenta pasar el audio a la red móvil, pero ese traspaso es donde todo puede venirse abajo.
Al desactivar las llamadas por Wi‑Fi en casa, apuestas por un solo caballo en lugar de correr dos carreras a la vez. La señal 4G o 5G puede no ser perfecta, pero suele ser más estable que una red doméstica saturada y sobrecargada. Seamos sinceros: nadie optimiza el Wi‑Fi de casa todos los días.
Cómo probar, ajustar y encontrar el punto ideal
Una forma práctica de manejarlo es tratar tu móvil como un pequeño experimento. Durante las próximas 48 horas, desactiva llamadas por Wi‑Fi cuando estés en casa. Mantén el Wi‑Fi activado para datos, solo desactiva la función de llamadas en los ajustes de red móvil.
Luego llama a las personas con las que sueles hablar. Muévete de habitación en habitación como siempre. Fíjate en si el sonido se corta, o no. Si las llamadas pasan a ser aburridamente fiables, probablemente ya has encontrado al culpable.
Mucha gente entra en pánico y cambia cinco cosas a la vez cuando las llamadas van mal: reinicia el router, se queja al operador, actualiza apps, incluso compra un móvil nuevo. No necesitas llegar tan lejos de entrada.
Empieza por lo pequeño. Un ajuste cada vez, un día cada vez. Si desactivar las llamadas por Wi‑Fi mejora tus llamadas en casa, aún puedes dejarlas activadas para viajes o para lugares donde la cobertura móvil sea realmente pésima. No tienes que elegir un bando para siempre; solo aprender cuándo esta función es tu aliada y cuándo no.
A veces, la opción más «tecnológica» no es la mejor para tus paredes, tus vecinos y el Wi‑Fi caótico de la vida real.
- Entra en los ajustes de red móvil o datos móviles y localiza «llamadas por Wi‑Fi».
- Desactívalas mientras estés en casa, pero deja el Wi‑Fi normal activado para navegar.
- Prueba llamadas en distintas habitaciones durante 1–2 días con los mismos contactos a los que sueles llamar.
- Si las llamadas mejoran, mantén las llamadas por Wi‑Fi desactivadas en casa y actívalas solo cuando viajes.
- Si no cambia nada, vuelve a activarlas y céntrate en el router, la ubicación o tu operador.
Un pequeño interruptor que dice mucho sobre nuestros hogares
Este ajuste diminuto cuenta una historia interesante sobre cómo vivimos ahora. Nuestras casas están llenas de señales superpuestas, dispositivos inteligentes, reproductores de streaming y videollamadas de teletrabajo. Todo compite por los mismos pocos carriles invisibles del aire. No extraña que una llamada empiece a tartamudear cuando llega el caos de la tarde.
Desactivar las llamadas por Wi‑Fi en casa no es una solución mágica, pero es una forma fácil de recuperar un poco de cordura en ese tráfico invisible.
También obliga a otra clase de atención. Empiezas a notar dónde la señal es realmente fuerte, dónde las paredes la matan, qué pasa cuando alguien inicia una descarga enorme. Puede que encuentres tu «zona segura» para llamadas en el piso, o que descubras que colocar el router en un sitio mejor hace más que cualquier gadget caro.
La mayoría solo queremos escuchar una frase completa de la gente que nos importa sin tener que gritar «¡se te corta otra vez!» cada dos minutos.
Así que la próxima vez que una llamada se venga abajo en tu propio salón, antes de culpar al móvil o a tu operador, abre los ajustes. Busca esa opción discreta llamada «llamadas por Wi‑Fi». Prueba a vivir sin ella un tiempo.
A veces, lo más inteligente es decirle a tu móvil que deje de hacerse el listo y simplemente aguante la línea.
| Punto clave | Detalle | Valor para el lector |
|---|---|---|
| Desactivar las llamadas por Wi‑Fi en casa | Evita que el teléfono cambie constantemente entre Wi‑Fi y red móvil durante las llamadas | Reduce caídas de llamada y fallos de audio dentro de tu casa |
| Probar durante 1–2 días | Llama desde distintas habitaciones con las llamadas por Wi‑Fi desactivadas y compara con antes | Ofrece una forma clara y de bajo esfuerzo de ver si esta función es el problema real |
| Usarlas solo donde ayudan | Vuelve a activar las llamadas por Wi‑Fi en lugares con cobertura móvil muy débil | Te permite aprovechar la función sin estropear las llamadas en casa |
Preguntas frecuentes
- ¿Desactivar las llamadas por Wi‑Fi consume más datos o cuesta más?
Las llamadas volverán a usar los minutos de tu tarifa móvil en lugar de tu conexión a internet, así que se aplicará tu plan móvil como siempre. No aumenta el uso de datos, pero las llamadas ya no se enrutarán por tu Wi‑Fi.- ¿Mejorará la velocidad de internet si desactivo las llamadas por Wi‑Fi?
No de forma drástica, pero tener un flujo en tiempo real menos en tu Wi‑Fi puede reducir ligeramente la congestión, sobre todo si tu conexión es débil o la comparten muchas personas.- ¿Y si casi no tengo cobertura móvil en casa?
En ese caso, puede que realmente necesites las llamadas por Wi‑Fi. El mejor enfoque es mantenerlas activadas, pero centrarte en estabilizar el Wi‑Fi colocando mejor el router o usando un sistema mesh.- ¿Puedo desactivar las llamadas por Wi‑Fi solo en casa y activarlas cuando estoy fuera?
Sí, puedes alternarlas manualmente desde los ajustes. Hay quien las deja desactivadas en casa y las activa en oficinas, sótanos o zonas rurales con mala cobertura.- ¿Desactivar las llamadas por Wi‑Fi afecta a apps de mensajería como WhatsApp o FaceTime?
No. Esas apps usan datos directamente por Wi‑Fi o internet móvil y no dependen del ajuste de llamadas por Wi‑Fi del teléfono. Funcionarán exactamente igual.
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